Curioseando en Internet me topé con un artículo de una señora Miriam Ventura, periodista dominicana, quien hace aproximadamente un año, nos deleitó con un artículo provocador -con el cual no estoy forzosamente de acuerdo, pero bueno- y que llevaba el título "Los migrantes y el mote de ultramar".
Es curioso, pero me dejó pensando. En resumen, ella cuestiona que, ahora, a los dominicanos que migraron y viven en el extranjero, se les llama "de ultramar". La Sra. Ventura, mezclando rigor lingüístico y purismo castizo , nos muestra y prueba que el termino « ultramar » es un concepto puramente « geográfico ». Un ejemplo sería el decir "los territorios de ultramar", pero jamás "personas de ultramar"!
Los dominicanos "de afuera" son pues mucho más que algo ligado solamente a una territorialidad alguna.
En mis 21 años de vida en Suiza, como peruano que soy, y latino que me convertí, me dejó pensando este hecho. Me pregunté si esta señora ganaba algo aclarando este término -aparte de haber comprobado a medio mundo que sí conoce la lengua de Miguel de Cervantes Saavedra mejor que nadie! A mi personalmente, el término de ultramar, me encanta -si no, no estuviese escribiendo. Desde ultramar.
Mi vida en Suiza -14 años en Friburgo y 7 en Zúrich- me llenaron de "ultramarismo" : me convertí en una especie de coktail ; por ejemplo, de un "Between the Sheets ":
2 cl. Cognac (cosas peruanas; muchas)
1 cl. Ron blanco (cosas "Suisse romande" 1)
2 cl. Cointreau (cosas "Schweizerdeutsch" 2)
El 1 cl. de jugo de limón se lo doy a mi ir y venir entre adaptarse y "des-adaptarse", para volverse a sentir "integrado".
A todos esos elementos, se los pone en un Shaker con hielo (= las ganas de vivir y salir adelante) y a batir el todo!
Y ¡allí me tienen!
Cada día que me levanto, me levanto como un Barman . Convencido de que, si no pongo todo lo antes mencionado en mi propio Shaker, aumentaré mi lista de anécdotas y desengaños con algunos malentendidos más.
Si señor. Y me dirijo a todos los bármanes que me leen -weiblich oder männlich 3- y que, en el fondo, cada día que se levantan, tratan de poner todo -lo aprendido, lo descubierto, lo propio y ajeno- en su propio Shaker. Para no tropezar interculturalmente hablando .
Se los juro: ¡somos de ultramar! Y ¡al diablo con purismos!
Llevamos en nosotros una parte de nuestro territorio, una pedazo grande de nación, unos recuerdos y lazos eternos hacia gente que dejamos, allá "del otro lado"; lazos que queremos o detestamos. Somos un cocktail, que cada día le ponemos a batir, y que, con el correr del tiempo, cambia. Pero nos seguimos embriagando con él, pase lo que pase.
Estimados lectores, se los confirmo: somos de ultramar. Pues « estamos del otro lado del mar ». De un mar tan inmenso que ya ni nos separa; al contrario nos une mas. Pues unimos mundos. Claro está, sí y solo si sabemos hacerlo.
Un saludo ultramarino
Jorge
[1] Aspectos de mi ser, ligados a mi vida en la Suiza francesa. [2] Aspectos de mi ser, ligados a mi vida en la Suiza alemana. [3] De sexo femenino o masculino.
Cómo citar este artículo:
Montoya Romaní, Jorge . Desde Zurich. Testimonio de parte: "¡ Somos de ultramar!". Revista Electrónica Construyendo Nuestra Interculturalidad , Año 5, Nº5. Vol. 4: 1-15. 2009.