La lengua que hablamos es el horizonte de nuestra percepción del mundo. Es decir, percibimos lo que nos rodea o hacemos la experiencia del mundo a través de la lengua que hablamos. En la lengua que hablamos se han condensando conocimientos, saberes, normas, valores, creencias, formas simbólicas y de la relación con el mundo, actitudes, procedimientos, sentimientos, etc., propios de la comunidad a la que pertenecemos. Hablar es apropiarse de esa heredad, a través de la cual hacemos la experiencia del mundo. … Es decir, al apropiarnos de la lengua aprehendemos una cosmovisión en la que lo natural, lo humano y lo sagrado están en relaciones de copertenencia, una relación que es la fuente primigenia de provisión de sentido para la vida humana y de legitimación del saber, el poder, el creer, el hacer...
Cómo citar este artículo:
López Soria, José Ignacio. Hablar y ser hablados por la lengua. Revista Electrónica Construyendo Nuestra Interculturalidad , Año 5, Nº5, Vol. 4: 1-4, 2009.