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Poemas
Trece cantos de cómo hacer el amor a una mujer
Marita Troiano
12 cuentos extraidos de Marita Troiano "Ad Libitum. Antología Poética [1996 - 2006]
Marita Troiano
Ad Libitum
Antología Poética
[1996 - 2006]
1
Si estás pensando pasar la vida
De una noche elíptica,
Con una mujer cierta
[cual fuere su color, erudita locuaz o analfabeta]
Y la pretendes despierta satisfecha.
Haz el amor sin diásporas
Ni cantos brotados sin perfume
Tienes que saberla amar desenfadado,
convincente,
audaz
y sin vehemencias
2
Cuida esa noche tu cómplice serena del amor
No hagas cosas ab initio que la incordien
[Como alardear un verbo necio o disertar moralinas]
Tampoco frases devociones que no serán cumplidas
Todo aquello desahucia a la paciencia,
al deseo que asoma lo echa a rodar por tierra
Y el placer, se torna hojarasca inalcanzable
en una vereda larga
y con amnesia
3
Las mujeres no aman la moral porque lo quieran
Aquello fue una doctrina siempre impuesta
Ellas no aceptan códigos estrictos al amar
Su verdadera fuerza emana del deseo
Desnudas o vestidas
son bacantes con licencias restringidas
sus bocas devorando prisiones
dispuestas a saltar la cerca
cualquier noche de verano en luna llena
4
Transporta a esa mujer en una nave de leyenda
Con velas blancas que la mezan
en un suave vaivén e ilimitada brisa
Y ve por cálidos torrentes que por momentos
embravezcan
Permitiendo que ella sea timonel
Sabrás entones del latido inacabable
en esta travesía que te envuelve
pues ellas son expertas navegantes
en escondidos mares
buscando continentes de sus viejas fantasías
5
Que el sudor sea tibio y violenta la belleza
Y cuando enajenado de su fuente beba,
Que ella sienta lo más hondo tu presencia
Mujer es
De natura incognoscible
Debes amarla ardientemente
Salpicarla de miel y de ternura
Con extractos de jazmín y aromas de hierba nueva
¡ Mortal in puribu !
¡Abandónate al amor
y has gala de virtudes encantadas!
6
Deberás luego olerla saber a qué sabe su piel
¡y cómo cambia de fragancias!
Y cuando llamee insuperado su mirar,
incrústale misterios en la columna vertebral
lame sus sienes, invéntala luna
y sé tú mismo una estrella
¡Goza con el brillo de su piel mojada!
Sus pupilas
refulgentes espejos cóncavo convexos
rasgaran lo negro de la noche
y sabrás lo que es tener amor en las espaldas
Y. no tiembles si te baña el rostro con sus lágrimas
¡Hay mujeres que lloran cuando aman!
7
El amor es una epicúrea epopeya Un desafío
La herida palpitante que debe ser cerrada
Que se quiebren sus cercos
Vuélvete un regimiento sobre esa piel
¡Y que no quede un palmo sin tocarla!
Vibraran sus parótidas como cuerdas de guitarra
Parecerá que se rajan sus costillas
Conocerás entonces el azul que hay en sus venas,
el temblor de sus entrañas,
el sentir de sus arterias
Y sabrás del secreto poder de sus manos y su boca
Pero no se te ocurra controlar su voluntad
ni postergar afectos
¡Conseguirás apenas un escándalo en tu tórax
y ni el martillo de Thor podrá salvarte!
8
Arrecia el aire con tu aliento cuando con avidez
Muerdas sus muslos desvariados
O al perseguir con tu lengua
La deliciosa silueta de su cuello
Envuelve de aventura su cintura
Haz serpentinas con tu pubis
Que sean más húmedos los tibios pliegues de su piel
Con el toque de tus manos eriza su epidermis
Déjala aferrada a ti hasta que le crujan los tobillos
[o se le salga de orbita el ilíaco]
Haz un amor de altos decibeles
Remonta las alturas del deseo
Crea un aroma a leños secos de algarrobo
A crème de menthe al mejor vino
Y abrázala fuerte con los brazo de tu cuerpo
Para que el istmo se indiscrete
Y sé por esa noche un fiel penitente de su sombra,
El cancerbero de sus ansias
Un paciente alguacil de sus gemidos.
9
Aspira sus inviernos y sus sueños
Libérale sus uñas para que entren
por la exaltada masa de tus bíceps
Mientras tú saltas audaz de un trapecio a otro
convencido tu gesto
¡Jamás envejecerás en la acrobacia!
Y penétrala en lo más espeso de ese bosque
deslizándote sereno
[las horas ya no gobiernan tu universo
el tiempo es un recuerdo muy lejano
ahora dominan los sentidos
los anhelos hecho carne
Y juntos van los cuerpos
con sus músculos torcidos
Están a la deriva
Vas a rodar desconocidos
¡Se avecina un huracán!
¡Es tu mujer tan cierta amando sin medida!]
Se poeta Marino con un año en alta mar
Su mismo padre. y no temas
No tengas miedo si ahora es mariposa
y vuela lejos
El placer le dio más fuerzas
Persíguela en su vuelo
Y no te inquietes por ausencia de gemidos
Hay mujeres calladas.
10
En cosas del amor, las mujeres somos sabias
La pasión es nuestro pan
y el gozo nuestro enrojecido signo
Por ello, cada vez que te estreche,
asirás las estrellas
Cada vez que te bese, serás muy cerca al sol
Ennoblece entonces este tiempo
con tus mejores besos
Donde ella quiera Donde tú quieras
Y disfruta del callado canto de sus muslos
Del latido de los vientres fatigados
Del sonoro concierto de roces tan ocultos
11
Aviva el fuego, pero mantén volátil el deseo
[¿Qué cómo es eso?]
Por momentos como que no la tocas.
Como que estás solamente espectando sus anhelos
Y luego, arremete con la furia de un volcán
y haz verdad el instinto
Olvidara la luz su nombre el color de su cabello
Y cuando sus labios inserenos y mórbidos
estén a punto de estallar,
preña la noche de un sentimiento azul
y piérdete en silencio
en aquel grave santuario que te recibe eterno
Otra vez y nuevo
Y otra vez
12
Y otra vez taponea sus orejas con tus labios
Sigue de cerca el perfil de sus lóbulos confusos
[¿Viste cuan suaves son? ¡Y cómo tiemblan!]
Veras que en coup de theatre prohibido por la iglesia
ella castigara sus codos,
condenará por siempre sus rodillas
Y están ardiendo Hay eco en los gemidos
Se avecina el final
Esa dulcísima agonía de espuma y nácar
Una muerte de a dos La entrada al Paraíso
Ya arriban juntos al puerto de Afrodita
Su templo es sacudido
Pálida luce la diosa por envidia
13
Se ha detenido el universo
Cicatriza la herida hasta otro tiempo
El latir de las venas es muy quieto
Y tus brazos son vencidos
Sus alas de mariposa lucen yertas
Ella sigue confundida entre tu cuerpo
Sabiendo de tu sabia de tu voz de tu justo silencio
El alma se hizo carne entre un rumor de olas
Y después,
cuando penetre el alba con su diáfana caricia
rozando las ventanas
así mismo toca apenas su espalda laberíntica
y recorre con hebras de tu pelo
la ruta azul de su vientre convencido
Susurrándole paganas devociones en su oído,
celebrando su piel!
su barriga sus hombros su sonrisa
Y veras cuando despierte
¡Cómo persiste la magia!
¡Cómo renace la noche!
¡Cómo regresa el latido
Para atrapar otra vez juntos la aurora
viviendo otra marea
Y cuando venga el sueño
esta mujer cierta
[blanca, mestiza, negra erudita locuaz o analfabeta]
se dormirá en tus brazos
Agradeciendo tanto amor y satisfecha
[Si eres una mujer no necesitabas leer estos versos]
De:
Ad Libitum
Antología Poética
[1996 - 2006]
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