Cultura Chicha
Arquitectura
¿Lo huachafo en la chicha o lo chicha en lo huachafo?
David Pezo
Todas las definiciones de este vocablo que encontramos en los diferentes diccionarios de peruanismos, artículos culturales y hasta en la historia de las "guachafitas" de Estuardo Núñez coinciden en que lo "huachafo" encierra significados tales como lo cursi, el arribismo, la imitación, etc..
En el último Enero se celebró el ciclo de Conferencias "Lima, La Otra " organizado por el Instituto Goethe, en el que tuve el honor de participar. Una de las conferencias se tituló "Huachafería y urbanismo en los espacios públicos de Lima. Claves de lectura" por Sandra Toledo, alumna de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de Ingeniería. La autora establece pautas para reconocer la huachafería en la arquitectura de los espacios públicos limeños en un intento por sistematizar este campo dejando de lado la simple y gratuita opinión desdeñosa.
Huachafo: Individuo que en su aspecto exterior y en sus modales pretende imitar a las clases elevadas, pero sin conseguirlo, es decir, que además de la cursilería y la improvisación que lo caracterizan, el huachafo está animado por una aspiración social frustrada; y la palabra que lo designa lleva implícito el desdén con que se le mira" .
Todas las definiciones de este vocablo que encontramos en los diferentes diccionarios de peruanismos, artículos culturales y hasta en la historia de las "guachafitas" de Estuardo Núñez coinciden en que lo "huachafo" encierra significados tales como lo cursi, el arribismo, la imitación, etc.
El término "huachafo", al igual que otros términos como "cholo" y "chicha", tiene un sentido peyorativo y se manifiesta casi siempre en una dirección: desde el sector criollo hacia el cholo. La huachafería entonces llega a formar parte del discurso criollo hispanista, teniendo el rol de menoscabar la presencia serrana en la ciudad: el cholo solo por el hecho de intentar hacerse de un lugar en la escena nacional es calificado como "huachafo", un "igualado" que no sabe cual es su lugar.
Ahora bien, la definición de lo huachafo no es tan importante como el hecho de quien es el que aplica el adjetivo y con que motivación. El tema viene a colación por el hecho de que desde hace un tiempo se han ido erigiendo monumentos y espacios públicos, tanto en Lima como en provincia, bastante cuestionables acerca no sólo de su calidad sino de su propósito en sí. En palabras de Rafo León: " ... Resulta que ahora cualquier improvisado que nació para ser ventanillero de escribanía y terminó de alcalde por la gracia de Dios, se manda con su respectivo Parque Central ...".
Es así que Miraflores tiene su parque con arcos fascistas y de pronto empiezan a aparecer facsímiles del mismo de todo tamaño y proporción. Y es que desde los años 90 monumentos y espacios públicos de toda clase han surgido en por todas las ciudades del Perú, en lo que pareciera ser una carrera protagonizada por alcaldes dispuestos a dejar la huella de su paso por el gobierno municipal.
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Debemos recordar que el término "chicha" es vinculado frecuentemente con lo mal hecho, lo inacabado, lo delincuencial, etc. La cultura del migrante asimiló el nombre revirtiendo su significado pero aún así sigue lo "chicha" no termina de despojarse de su connotación negativa.
La pobre calidad en el diseño y la frecuente improvisación en lo constructivo hacen que estas obras sean catalogadas en la categoría de "Chicha", específicamente dentro del campo de la arquitectura. Asimismo dado su carácter imitativo y la distorsión que se hace ostensible se les juzga como "huachafos". La vinculación de lo mal hecho con lo "chicha" y a su vez ésta con lo "huachafo" es inmediata.
Catalogar estas obras exigiría un poco más de espacio y tiempo pero podemos decir que obedecen a todo tipo de inspiración. Las imágenes son muy elocuentes. Bustos desproporcionados que más que homenajear caricaturizan, un dinosaurio del cretáceo en medio de un parque, las ya mencionadas reproducciones de los arcos miraflorinos, etc. son ejemplos bastante representativos, pero donde se pueden encontrar los casos más delirantes es en provincia. Es así que se puede una sirena en Trujillo, cariátides en Chiclayo, etc. reinterpretando la cultura griega a la manera "peruana" e irrumpiendo en la trama urbana tradicional de estas ciudades. Por otro lado hay una tendencia que pareciera hurgar en temas e imágenes propias de lo vernacular. Es el caso del monumento a la Maca en el pueblo de Huayre o el Parque de la Identidad Wanka , el cual dicho sea de paso reúne muchas virtudes.
El caso de Huaraz también es muy ilustrativo. Habiendo sido destruida la ciudad por el terremoto de 1970 las intervenciones urbanas para su reconstrucción han sido bastante lamentables. El año 2000 fue inaugurada la remodelación de la Plaza de Armas huarasina, una especie de homenaje al pasado prehispánico, materializado en cabezas clavas botando agua por las bocas, combinado con el fervor religioso católico que se hizo patente en un gigantesco y piernicorto Cristo.
Lo preocupante es que muchas de estas intervenciones afectan el Patrimonio Histórico, como es el caso de la ciudad del Cuzco, en donde ya habido más de un lamentable atropello contra su riqueza arquitectónica.
Es muy sencillo decir que estos ejemplos son Arquitectura "Chicha" o que se encuentran vinculadas a la cultura "chicha" dada su "huachafería". No es el objetivo de este artículo sostener si son o no "huachafas", pero si lo es el establecer que no por esa condición deban ser incluidas dentro de la categoría "Chicha". Eso sólo denota que el discurso marginador del sector criollo aun tiene cierta vigencia.
Por un lado la Arquitectura "Chicha" tiene su principal campo de experimentación en lo que es la vivienda, pero no por ello deja de estar presente en otro tipo de construcciones. Por lo general es el mismo propietario el autor de la obra, o el maestro albañil quien dada su experiencia aconseja a aquel en asuntos no sólo técnicos sino estéticos. En ella se concilian de manera espontánea e instintiva los íconos urbanos, símbolos de modernidad y ciudadanía, con una base estructural de raíces rurales andinas.
En el caso de estos monumentos la autoría de tales homenajes a la cultura nacional son arquitectos, formados en centros de estudios en los que se imparte una enseñanza modernista y occidental. Los arquitectos o bien diseñan o avalan el diseño de estas obras lo que deja en claro el poco interés por parte del profesional por poder concretar una imagen que pueda resumir los valores de la cultura vernácula y que pueda significar un aporte. En ese aspecto la arquitectura chicha ofrece resultados mucho más honestos y logrados.
Esta apatía, falta de compromiso del arquitecto para con el desarrollo cultural se ve reflejada en la escasa necesidad de ellos de la que hace gala el sector popular de la población. En su mayor parte es el mismo dueño del inmueble o el albañil quien define el diseño de la vivienda. Es más, muchas veces no se tiene mucha idea del real rol del arquitecto generándose una distancia que éste no se preocupa en acortar.
Volviendo al tema de esta avanzada neovernacular; se denota un interés por reinvindicar a los sectores más marginados de la población, así como a su cultura. Lo preocupante es el resultado palpable de esta iniciativa, del que también se devela es el cortoplacismo e improvisación que impregnan los planes de gobierno de muchas de nuestras autoridades edilicias. No existe la preocupación por realizar estudios previos a la realización de tales proyectos. Los responsables de estos no buscan profundizar por lo que se carece de soluciones que den un sentido de continuidad e integración con el contexto.
Nunca antes se ha contado con los recursos de los que hoy se dispone. Gracias al canon minero muchas zonas del interior existe la posibilidad de financiar proyectos que de otra manera nunca llegarían a ver la luz. Sin embargo la realidad muestra la falta de planificación que se hace patente en el despilfarro de los recursos y que demuestra que no existe una verdadera comprensión de las reales necesidades del pueblo por parte de sus autoridades.
Una nota aparte merece la Plaza de Armas de Huaraz que cité en un párrafo anterior. Mencioné que se inauguró el año 2000. En estos momentos está siendo remodelada nuevamente, no quedando nada de la anterior. Sus cabezas clavas y espejos de agua no tuvieron al parecer mucho arraigo entre los huaracinos.
Creo que para que un proceso de esta naturaleza, en el que se pretende rescatar valores de la cultura tradicional, no se puede dejar de lado al pueblo. Ellos deben ser partícipes de la transformación de sus ciudades y pueblos. En Lima el migrante se ha hecho a sí mismo y ha moldeado la ciudad a su imagen. El arquitecto debe saber ver eso y aprovecharlo. El Parque de la Identidad Wanka es un ejemplo de ello. La participación conjunta de profesionales y artesanos han permitido la realización de un proyecto que reúne muchas virtudes y algunos defectos, pero que el pueblo huancaíno ha hecho suyo. Todo el parque parece ser una obra de artesanía, lo que se hace ostensible en la placa conmemorativa, en la que se nombra a cada uno de los maestros artesanos que han participado en el proyecto.
No es el objetivo de este artículo juzgar si estos monumentos son huachafos o no. El punto aquí es la distancia existente entre el arquitecto y la gente, el desdén del primero para con las manifestaciones populares y el desconocimiento del segundo para con el rol del arquitecto. Nosotros como arquitectos contamos con la formación y las herramientas necesarias para aprovechar las virtudes y limar los defectos de lo popular. Mientras esta brecha siga existiendo seguiremos asistiendo a la proliferación de espacios públicos que no aportan nada al desarrollo de una arquitectura con la que la gente se sienta identificada.
FOTOS
Calurosa e inadvertida bienvenida que es devorada por el comercio ambulatorio.

José Balta y su trencito.

Jurassic Park en el Agustino.

La Acrópolis en la Plaza de Armas de Coichabamba, Chota, Dpto de Cajamarca
Cariátides en Chiclayo

Homenaje a la cultura Chavín en desaparecida Plaza de Armas de Huaraz

Monumento a la Maca en un poblado que no cuenta con adecuados servicios de desagüe. Huayre, Dpto de Junín

Colorida intervención en tradicional plaza. Plaza de Armas de Arancay, Huamalíes, Dpto de Huánuco.

Extraño y acristalado obelisco en Puerto Maldonado.

Sirena en Trujillo.

Caricaturas más que homenajes. Un retaco Julio C Tello y un extremadamente tieso Jefe Chanca.

Detalle en Parque de la Identidad Wanka. Interesante luminaria frente a literales raíces de una pilastra.
Alberto Tauro del Pino. "Enciclopedia Ilustrada del Perú".
Rafo León. Artículo "En el Umbral del Nuevo Limeño". Caretas 1551
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