Mario Salazar es un artista plástico, estudioso
e investigador del mundo esotérico, y reconocido
cartomántico. En el año 1992, hizo una exposición
artística en la Galería Borkas de Lima,
en la que a partir de la iconografía moche nos
plantea una recreación del mundo andino a través
de imágenes.
Mario, en tus producciones notamos
una mixtura, un sincretismo de culturas que se vinculan
con el pasado precolombino del Perú. ¿Cómo
así se fue plasmando esa idea en tus producciones?
Eso fue cuando estuve estudiando en la escuela Nacional
de Bellas Artes. Estudiaba grabado y entre las técnicas
que más me gustaban fueron la xilografía,
el intagnio y la litografía. Su elaboración
y técnica me cautivaban, más que la serigrafía,
que también hacia. Al principio, trabajaba cosas
simbólicas, oníricas, símbolos
míos que tal vez soñaba y los trataba
de plasmar en las prácticas. Hasta que por intermedio
de mis compañeros y algunos comentarios me fui
enterando de objetos visuales sobre la cultura Moche.
La cultura Moche me atrajo mucho por su manera de manejar
el asunto sacerdotal, militar y el agrícola.
Comencé a investigar, leí el libro de
María Rostorowsky, sobre Dioses Mayores, Dioses
Menores, símbolos que me cautivaron aún
más, y de cómo estos Dioses han ido generando
el desarrollo vital de una comunidad, así como
el Dios Rayo Pariacaca y la Madre Tierra, y la unión
de este rayo con la tierra generaba la vida, y de conocer
que el planeta Venus esta representado como un puma
y que la luna, el sol y este planeta Venus generan todo
un tipo de imagen en el cielo que tiene que ver con
fechas de la siembra, de la cosecha. Todo esto me comenzó
a llamar mucho la atención, además por
que tiene que ver con nosotros los peruanos.
¿Eso queríasa expresar
en tu exposición que hiciste hace unos años?
Explícanos un poco sobre esto.
Hay mucha bibliografía sobre la cultura Moche,
pero la que más me llamó la atención
fue la de la antropóloga Anne Marie Hockquenhen.
Ella habla que la cultura Moche tenía un calendario
agrícola y una simbología que se fue encontrando
en los huacos y que estaba en relación directa
con el día de la siembra, en el día de
la cosecha, la inundación, el crecimiento y el
desarrollo de la semilla, y todo esto en relación
al crecimiento y desarrollo del ser humano. Se podía
ver, entonces, el inicio, la adolescencia, la juventud,
la etapa madura, la etapa de la muerte, el cambio y
volver nuevamente a empezar a sembrar y en volver a
nacer. Entonces esta relación tan directa entre
ser humano y semilla me cautivó mucho y comencé
a trabajar de una manera mas personal, y tratar de hacerlo
mas a lo universal, algo más moderno, (si se
pude usar la palabra). Quería plasmar este calendario
basándome en una técnica sencilla que
los Moches manejaron muy bien, también la usaron
los Chancay, los Paracas. Una técnica que los
Moches llamaban la técnica de lo negativo, que
consistía en el nudo y el tinte para poder teñir
telas y darles unas formas, y unas esencias de algunas
raíces que servían como una resina para
poder cubrir algunos elementos de la tela y de esa forma
poder proteger zonas que no queríamos teñir
y zonas que estaban teñidas también.
Ahora conocido como Batik.
Sí por que es el nombre digamos más universal,
por que existen paralelos culturales de otros países
y otras culturas que han estado también haciéndolo.
En Bali, Indonesia, se conoce con este nombre que es
más comercial pero también se conoce aquí
como la técnica del negativo.
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