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Si toda ciudad nace de un diseño utópico,
las actuales megalópolis viven la utopía
del consumismo.
Lima, que cumple 468 años de su fundación
hispana como capital, no escapa a esta tendencia. Lo
real es que a más globalización se da
un mayor mestizaje en una ciudad poblada de nuevos centros
y subcentros de extendida miseria conviviendo con la
elefantiasis de las urbes modernas. Los Centros Comerciales
o grandes Malls, convertidos en los templos del ciudadano
contemporáneo, asumen el papel congregador de
las plazas. A su vez la hegemonía de la utopía
consumista se refleja en el diseño faraónico
de los bancos y centros financieros, empresas, embajada,
edificios administrativos, chifas, templos, grifos.
Los cines recobran vida multidivididos mientras proliferan
cafés cosmopolitas, discotecas, hostales video
pubs, karaokes, casinos y casas de juego, cabinas de
internet. Son todos espacios hijos de un capitalismo
de casino.
La globalización neoliberal ha inundado Lima
de Centros Comerciales, células de encuentro
de la civilidad en torno al consumo. Larcomar, el Centro
Comercial Caminos del Inca, Camacho, El Polo con la
primacía del eje Este (Jockey Plaza) - Oeste
(Plaza San Miguel), el que ha tensado hasta hace muy
poco la dinámica urbana de la capital. Ninguno
se ubicó en los cinco conos de la ciudad, a los
que se consideró como congregación de
masa pobre siendo los núcleos humanos más
poblados, más dinámicos y organizados
socialmente.
El Cono Norte es el segundo más poblado de Lima
y ha demostrado desde 1956 la pujanza andina del progreso
en base al trabajo, el espíritu emprendedor y
empresarial. Hoy ya no son vistos por los bancos como
cenáculos de "pobrecitos" sino como
asiento de una nueva clase media constituida por micro
y medianos empresarios, bases de un capitalismo popular,
no siendo ya correcto confundir cono con barriada o
asentamiento humano, sin negar que los hay. Por su parte,
la vieja clase media está de capa caída
viviendo de las apariencias o del recuerdo de las glorias
de antaño.
Esta zona crece tras pasar el distrito de San Martín
de Porres e incluye Independencia, Los Olivos, Comas,
Carabayllo, siendo Comas su corazón. En este
cono se mueven grandes capitales producto del comercio,
de la venta de materiales de construcción, aserraderos,
rejas metálicas, industria avícola. Hoy,
además, es protagonista de la escena urbana:
es sede del "Kapital", la discoteca más
grande de Lima; de modernos distritos como Los Olivos;
base de éxitos de Dina Páucar, el fenómeno
musical andino del momento y asiento del "Megaplaza",
el Centro Comercial más grande de esta ciudad
(96,000 mts2) en el que se han invertido 50 millones
de dólares, la mitad por obra del Banco Wiese
Sudameris. Después de todo, los financistas movidos
por la dinámica social y la sed de ganancias,
no tienen prejuicios. Es un buen negocio para ellos,
sobre todo si los estudios revelan que el sector B de
Los Olivos, por ejemplo, es más numeroso y solvente
económicamente que el sector B de San Isidro.
(datos de la revista "Hechos y Argumentos"
N° 3).
Las Megaplazas llegan a los conos de talante multitudinario
y sabor a feria de diversión masiva, coloridas
con luces de neón y toda la parafernalia de cualquier
Mall extranjero.
La fuerza está en los conos cambiando las señales
de identidad de Lima. Una nueva identidad emerge. Ya
no hay lugar para viejos aristocratismos aún
cuando el racismo y la discriminación se mantenga
en algunos galifardos de nariz respingada sintiéndose
arios de ideología fascistoide ante la nariz
maciza de rostros cetrinos y lindas cholas, chinas,
morenas, expresión de una nueva ciudad y un nuevo
país, centralmente plebeyos.
En los conos se juega, en gran medida, el drama y futuro
de Lima al cumplir 468 años de su fundación
como capital del Perú.
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