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En este artículo se incluyen fragmentos de los
diálogos sostenidos con jóvenes indígenas
de la sierra y de la selva sobre los temas de identidad,
marginación y educación bilingüe,
pues es indispensable que se escuchen esas voces. Los
informantes acogieron con mucho entusiasmo la propuesta
de hablar conmigo. Debo señalar que los extractos
aquí presentados han sido ligeramente adaptados(1)
, a fin de facilitar su lectura, pero sin borrar completamente
las huellas de la oralidad, ni las del castellano adquirido
como segunda lengua.
Ketty Sánchez
Shipiba
En 1999 hemos ingresado (a la universidad) ocho o nueve
(estudiantes) shipibos, dos mujeres y siete varones.
Aparte de los shipibos había otros grupos: Asháninca,
Aguaruna. Y el año pasado han ingresado más
estudiantes indígenas. Más varones que
mujeres.
La mayoría de veces piensan que las mujeres
indígenas no podemos seguir con los estudios,
que siendo mujeres no somos capaces. Esto dicen incluso
los mismos indígenas. En la comunidad prefieren
a los hombres. Seguramente, por la costumbre misma que
los hombres son fuertes, que (ellos) son los que pueden;
y por un poco de machismo también. Pero, viéndolo
de otra manera, pienso que no es así, que también
las mujeres indígenas somos capaces de estudiar,
de interrelacionarnos con otras personas que no son
indígenas. De repente ahí está
la interculturalidad: saber la forma de ser de las personas
que no son indígenas, compartir las costumbres,
intercambiar ideas, qué nos parece, cuál
es la visión del hombre indígena y cosas
así.
Yo estudié en la ciudad de Pucallpa. En la Selva,
en el Ucayali, hay mucha discriminación. En mi
caso, particularmente, cuando estudiaba trataba de esconder
lo que era. Me discriminaban los llamados mestizos.
En la escuela, de alguna forma, me discriminaban también
los profesores. Eso a uno le hacía sentir mal.
Pero uno va aprendiendo poco a poco. Salí de
mi colegio y cuando ya ingresé a la universidad,
vi que las cosas son muy diferentes, que todos somos
iguales, que no debe haber desigualdad, que debe haber
respeto. Tenemos los mismos derechos y somos capaces
también de aprender.
(En la actualidad) se está tratando para que
haya educación bilingüe, pero yo veo que
todavía no hay. Por ejemplo, hay jóvenes
que han ingresado conmigo (a la universidad) y muchos
de nosotros hemos tenido dificultades, porque en las
comunidades todavía no hay una educación
bilingüe.
Cuando yo estudiaba, en la escuela se hablaba el castellano.
La lengua shipibo era más que todo familiar,
en la escuela no me enseñaban en esta lengua.
El profesor no era shipibo, hablaba castellano. Para
mí me fue muy difícil, porque en mi casa
toda mi familia hablaba shipibo. Entonces para asistir
a la escuela, había que hablar en castellano,
o tratar de hacerla y tratar de entender. Claro que
no es fácil, pero uno intenta. Entonces poco
a poco era hablar en castellano en la escuela y hablar
en shipibo en la casa, con la familia. Era difícil,
bastante difícil. Es por lo mismo que hay discriminación.
Los padres sí quieren educación bilingüe,
que se enseñe tanto el shipibo como el castellano
porque las dos lenguas nos sirven bastante. La lengua
materna es importante para los jóvenes para poder
comunicamos con los demás. También el
castellano, porque, cuando uno trata de superarse, tiene
que salir de las comunidades; y a veces, cuando uno
sale y no sabe bien el castellano, también sufre.
Como le dije, los jóvenes que hemos ingresado
acá, hemos tenido un choque bastante fuerte.
Hay jóvenes que han estado siempre en la comunidad
y (ahí) no ha habido una educación bilingüe,
entonces se sufre bastante.
Yo vine en 1995, cuando terminé mi colegio ingresé
a la universidad. Poco a poco uno va aprendiendo. Acá
he aprendido a identificarme más con mi cultura,
a sentirme más orgullosa de ser shipibo, de ser
una mujer shipibo, porque acá en la universidad
he recibido un trato muy especial, a diferencia de antes.
Un trato positivo por parte de los estudiantes de lingüística
y por parte de los profesores mismos y casi por todos.
No me sentía discriminada en ningún momento
cuando yo ingresé a la universidad, pero cuando
yo estuve en el colegio, en la escuela, sí me
sentí discriminada. Todos eran mestizos y siempre
insultaban, siempre hablaban. Como yo era ignorante,
pues trataba de esconder, trataba de ser igual que ellos.
Después, viéndolo de otra manera, al ingresar
a la universidad uno aprende que no es así y
que no debe ser así tampoco. Es por eso que ahora,
cuando me voy allá, hablo mi lengua cuando me
encuentro con mis familiares y no me importa lo que
diga la gente y, es más, no me siento mal, o
sea me siento más orgullosa todavía porque
sé hablar el castellano, sé hablar el
shipibo y es un orgullo. Y les digo a mis amigos: somos
importantes, debemos sentimos bien delante de las personas
hispanohablantes.
Si algún día tengo hijos, ellos tienen
que aprender el shipibo, tienen que saber sobre la cultura,
tienen que saber las historias, tienen que saber las
tradiciones, las costumbres, de cómo viven los
shipibos y cómo vivían nuestros antepasados.
Lidia González Sánchez
Shipiba
Soy profesora. He trabajado varios años en una
escuela bilingüe de las comunidades indígenas
shipibo. Luego he trabajado como especialista bilingüe
en una provincia de Ucayali. Me pasé después
a trabajar en el Programa de Formación de Maestros
Bilingües, FORMABIAP. Trabajé allí
por cinco años y ahora estoy trabajando en el
ISP de Yarinacochas, como subdirectora administrativa.
Actualmente, están trabajando también
otros indígenas en la enseñanza. Hay de
otros pueblos también, pero faltarían
pues más shipibos que estén enseñando.
Cuando yo era profesora, sentí un rechazo por
parte de los padres de familia, porque en esos tiempos,
(en) el año 1973, cuando yo empecé a trabajar
en un ministerio, los indígenas shipibos pensaban
que la educación, la mejor educación,
era recibida en lengua castellana. En la medida que
yo los fui preparando, entendieron qué es lo
que busca la educación bilingüe, porque
el ser indígena no te quita tener la capacidad
como cualquier persona de cualquier grupo idiomático.
A las mujeres shipibas no se les permitía estudiar
porque se pensaba que las mujeres no pueden hacer otra
cosa más que cocina(r), pero nos hemos dado cuenta
de que no era así. Hemos conocido las leyes,
y (ésas) nos facilitaban también que tenemos
todos los derechos y la misma capacidad que los hombres.
Bueno, tenemos que salir adelante también las
mujeres. Las mujeres shipibas ahora tenemos una organización.
A través de (ésa) venimos capacitando
a otras mujeres para que puedan participar en diferentes
campos, ya sea político o económico. Nosotras
(por ejemplo) tenemos una artesanía de calidad
y podemos salir adelante promoviéndola.
Hay otras mujeres, que no toman interés o no
le dan espacio, porque la cultura misma -ya sea shipiba
o de otro pueblo (indígena)-a las mujeres no
nos permite salir un poco más. Siempre creemos
que el varón es lo que hace todo y que puede
participar en todos los diferentes eventos. Pero, en
realidad, no es eso. Nosotras también tenemos
la capacidad de asumir esas responsabilidades, de reconocer,
de participar en diferentes campos. (En) comparación
(con el pasado) las mujeres estamos progresando. Ahora
tenemos más presencia y estamos demostrando que
las mujeres también somos capaces y somos importantes,
podemos hacer muchas cosas en unión con los varones.
Nuestras ideas tienen que recoger ellos, porque así
entre todos, aportando más ideas, podemos lograr
muchas cosas y podemos desarrollar más nuestra
cultura y nuestra lengua.
Ahorita, el tema de la interculturalidad es sonante.
Lo vamos a lograr. Eso depende también de todos
nosotros, los que estamos con esta responsabilidad de
difundir y hacer realmente respetar nuestra cultura.
También hay que demostrar lo que nosotros somos.
Bueno, en realidad, la interculturalidad, los indígenas
la estamos asumiendo, pero faltaría hacer el
trabajo con los mestizos porque ellos no entienden.
Cuánto nosotros estamos hablando de la interculturalidad,
hablamos de la igualdad, hablamos de la participación;
pero en realidad a ellos no les interesa nada. Eso es
lo que se espera, que todos seamos importantes y que
todos pensemos que acá todos somos humanos y
que todos tenemos el mismo derecho al respeto.
Yo he sufrido (la discriminación) en mi trabajo,
cuando estaba participando como especialista. Yo tenía
que hacer ver por los maestros, hacer todo lo que era
educación bilingüe, yo les hablaba, les
proponía; pero me marginaban. Me marginaban los
funcionarios. Yo hablaba de la educación bilingüe,
qué es esto, así deben de hacer, así
debemos de capacitar a los maestros en educación
bilingüe. Muy pocas veces he sido escuchada. Esto
se ve todavía en Pucallpa: los bilingües
no son atendidos como debe ser.
Existen escuelas bilingües en comunidades indígenas
donde todavía están laborando los maestros
mestizos. ¿Quiénes son los responsables?
Los del Ministerio de Educación. En este caso,
las direcciones regionales y las ADE. Ellos, conociendo
que son escuelas bilingües, siempre están
nombrando, contratando maestros no indígenas,
que no conocen la lengua, para que sigan enseñando
en una escuela bilingüe. Debe ser lo contrario,
en todas las escuelas bilingües ya deben estar
enseñando los maestros indígenas, porque
si no es así estaríamos haciendo otra
cosa, menos educación bilingüe.
Quisiera que (mis hijos) como indígenas sepan
lo propio, sepan todo lo que es la cultura y que hablen
correctamente la lengua shipiba y, paralelamente, tengan
que ir conociendo de otras culturas y el castellano,
porque es la lengua común. Por eso es importante
conocer esa segunda lengua; pero, primero, nuestra lengua.
Miriam Shimbo
Vera
Harakmbut
Yo soy de la familia lingüística Harakmbut,
del subgrupo Wachipaeri. Soy profesora de educación
primaria y ahora, actualmente, estoy trabajando con
alumnos del Instituto Superior Pedagógico Bilingüe
Intercultural de Puerto Maldonado (Madre de Dios). En
estos momentos soy responsable del área de comunicación
integral, en el subárea de lengua materna.
Yo me siento orgullosa de lo que soy, de ser harakmbut,
que sé hablar harakmbut, no me he olvidado mis
costumbres, todo lo que existe dentro de mi cultura.
Ha habido discriminación por parte de los colonos,
de repente, así dejar a un lado a los indígenas,
pero a la vez siempre los amigos, los compañeros
hemos tratado de tener amistad con ellos. En sí,
nosotros hemos ido superando y queremos superar.
Casi todas las comunidades están queriendo que
se aplique la educación bilingüe intercultural,
pero también algunos están en desacuerdo,
quieren que se les enseñe (sólo) en castellano.
Ahora tengo dos hijitos y quiero transmitirles la lengua
y todos los valores de mi cultura.
La mayoría de los harakmbut están contentos
con su cultura. Claro, algunos la rechazan y quieren
dejar su lengua materna a un lado y seguir con el castellano.
Yo pienso que está bien aprender el castellano
porque es necesario; pero no dejando de lado nuestra
lengua.
Ana María Mamani
Puno
Soy de Puno. He vivido hasta 1993 en Puna y por trabajo
salí a Huancavelica, diré más por
familia. Entonces, hasta el noventa y tres mi residencia
era en Puna. Trabajé en una isla, me inicié
trabajando en la isla de Amantaní. Mi especialidad
es el nivel secundario y como no había plazas
me dieron primaria. i Imagínate! de secundaria
me fui a trabajar a primaria.
Ahí me encontré con que todos los niños
eran de lengua materna quechua; y yo también
la hablaba. Yo estaba formada para enseñar a
grandes, en secundaria, no a niños. Entonces
yo me preguntaba ¿cómo hago, cómo
enseño? Sé el quechua, pero ¿cómo
lo utilizo para enseñarles a los niños?
Yo me comunicaba mejor en quechua, a diferencia de los
otros profesores que hablaban sólo el castellano.
Inclusive yo trabajaba con los niños, los llevaba
al parque a jugar.
En Huancavelica, el quechua es muy diferente al que
se habla en Puna. Yo no me preocupé, no había
pensado en mi lengua, no había pensado que el
quechua me iba a chocar allá. Así salí
y tuve la suerte de trabajar como secretaria en el PRONA,
porque el PRONA atiende a las comunidades. Ya pues,
para mí era fácil, yo decía "para
mí es fácil porque yo hablo el quechua",
entonces nos comunicábamos en quechua. Pero había
cosas que no entendía y que no me entendía
la otra persona, me miraban y una señora me decía:
"Tú no eres de acá, tú eres
del Cuzco...". Por ejemplo, "agua" en
Puna se dice unu; y en Huancavelica, yaku. Entonces
hay diferencias. Bueno, así me tuve que ir ambientando.
Yo creo que ahí hubo interculturalidad. Empecé
a convivir o estar en contacto con Huancavelica a nivel
de la lengua misma. Yo, como trabajaba como secretaria,
me comunicaba a diario con las mamás, llámese
de Yauri, Acoria, etc., a diario nos comunicábamos.
Esto ha hecho que yo empiece a tener ese contacto, a
convivir con lo de ellos. Yo tuve que estar al cuidado
de las palabras nuevas que había para poder hablar
de esa manera, porque, imagínate, yo decía,
"maypitaq tiyanki". Para ellos es "¿dónde
te sientas?" pero yo quería preguntar, "¿dónde
vives?". Con esas cosas yo tenía bastante
cuidado, porque (antes) mientras no me daba cuenta seguía
hablando. Yo pensé que ellos hablaban igual que
yo, hasta un momento en que ellos no me entendían
y me miraban y yo decía: "pero por qué".
Había compañeros que trabajaban y preguntaban:
"cómo es esto", entonces eso hacía
que yo vaya alimentado mi léxico, en quechua,
para poder utilizar eso y comunicarme de esa manera.
Cuán importante es conocer a los otros para poder
conversar, para poder tener ese contacto de lengua.
ilmagínese si no conozco su lengua!
En Huancavelica, yo cocino los platos de Puna, que
allá no se conocen. En cualquier reunión
que hay, yo los preparo y ellos a veces dicen: "pero
este plato, ¿cómo se prepara?, ¿cómo
se llama?". Ya están conociendo los platos
de Puna. Inclusive, a veces, cuando, ya sean amigos
del trabajo o familiares de mi esposo, me pedían
que les prepare un plato u otro de Puna. Eso también
es interculturalidad.
Yo siempre tie comentado, los carnavales en Huancavelica
no son como en Puna, donde el primer lunes de carnaval
uno se levanta a las cuatro, cinco de la mañana,
para adornar la casa con serpentinas, se echan flores
alrededor de la casa. Esto se hace para agradecer a
la casa donde uno vive, agradecer a los animales por
lo que producen, agradecer a la chacra por lo que nos
da. Yo hice una fachada, adorné mi casa en Huancavelica.
Esta es la costumbre de Puna, por esto lo hago. Hoy
en mi casa he hecho lo que en Puna. Esto no hay en Huancavelica,
ahí esto no es carnavales. Carnavales para ellos
es jugar con agua.
Rojas Wachapa
Aguaruna
Mi padre es Huambisa, mi madre es Aguaruna. Entonces
yo hablo Huambisa y cuando vengo a saludar a mi madre
hablo Aguaruna. Antiguamente peleaban (Huambisa y Aguaruna),
pero ahora todo (es) la unidad; sentimos todo igual,
compartimos la solidaridad como hermanos, no hay la
diferencia. En cuanto a su(s) lengua(s), en la forma
de pronunciamiento hay diferencia, pero sí se
entiende.
Pensándome, o sea, limitándome en el
país, soy peruano. Pero cuando me pongo a pensar
en el mundo indígena, digo, en mi población
indígena, la que se denomina Jíbara, me
pongo a pensar por qué nosotros no tuvimos una
propia nación, una propia patria. Mi identidad
es peruana, pero mi (mayor) identidad soy indígena.
Comparto una idea, una solidaridad indígena.
Quién sea shipibo, asháninca, no distingo
porque tengo mismo sentimiento, mismos procesos, entonces
no distingo a nadies.
Cuando estoy en mi estudio me identifico como indígena
y ahí (es) el conocimiento occidental. Cuando
dieron el nombre "interculturalidad táctica",
dije, yo soy un indígena y me puedo intercambiar,
puedo conversar, puedo dialogar con un personaje extraño
que sea de un mundo mestizado y comparto mi cultura,
mi costumbre y yo también me adopto de esa (otra)
cultura, (y él) también se adopta, entonces
no hay ningún problema.
Me han dado la facilidad de estudiar, con una educación,
digamos, un poco actualizado, superior, y me han dado
también contacto a relacionarme, a comunicarme
más fácil con diferentes hablantes, digamos,
idioma castellano y también (con) personas de
otro lugar. Eso me da la facultad de comunicarme, entonces
yo dije por eso será la "interculturalidad
táctica".
El pueblo indígena tuvo el proceso de desarrollar,
pero, lamentablemente, a veces no sirvió y ahora
el conocimiento que seguimos es el conocimiento occidental.
Pero a mi criterio personal, no tengo ninguna distinción;
yo comparto, dialogo, converso. Quizás otros
piensan que los indígenas tienen menos capacidad,
(que) tiene(n) otro mundo. El mundo occidental también
tiene otro mundo. Pero compartimos,. intercambiamos,
ellos también conocen, narran los cuentos, los
mitos, ponen a interpretar y también nosotros.
Es un intercambio, quizás hay una diferencia;
pero, en mi punto de vista, eso es compartir ambos lados.
Yo en mi propio identidad (me) he sentido feliz porque
pertenezco a una población indígena. Nunca
me he sentido avergonzado, aunque me discriminen. En
nuestro país, en Perú, existe una gran
discriminación, racialmente, en cuanto a la educación,
culturalmente, en cuanto la costumbre, pero yo he tomado
poco interés.
Nuestro país, el Perú, es mestizado,
tiene su costumbre frente a otro (s pueblos) de su (s)
costumbre(s), es multilingüe y pluricultural. Digamos,
nuestro país, Perú, no es solamente uno
solo, hay diversos. Entonces, mi punto de vista, por
qué se pone a discriminarse. Deben compartir
ambos lados, tener la misma igualdad, la posibilidad
y compartirse su identidad, pero no se ve en cuanto
a (la) población mestizada. La población
indígena es marginado a un lado, subordinado.
No me parecía bien. Así no puede ser interculturalidad.
Eso puede entenderse de que tenga la misma igualdad,
las mismas posibilidades. De esta forma se podía
ayudarse, la gente de acá se puede conocer, se
puede intercambiar, yeso puede ser un país hermoso.
Ahí se ve que respeta la misma solidaridad.
Cada pueblo siente orgullo, tiene su identidad, tiene
su costumbre, tiene su cultura y trata de conocer de
otro mundo de conocimiento que adaptarse. Pero jamás
se niega lo que es su identidad, su población,
que es su casa, digamos.
Pero, hay otra cosa también, hay personas que
(sí) niegan a su población, entonces trata
de cambiar, adaptarse a (otro) mundo. Empecé
a leer un libro, no me acuerdo el autor, (contaba de)
un mexicano (que) se va a Norteamérica, a EE.UU.,
totalmente quiere adaptarse a una costumbre, a una vida
igual como (ahí) viven, pero jamás nunca
se podía cambiar igual como son los norteamericanos.
Pero nunca no le salía bien. Y así vivía
los tiempos y por fin pensó "¿Por
qué es necesario negar lo que uno tiene, de donde
uno proviene?"
Un indígena no puede negar lo que es su identidad,
lo que es su cultura, lo que es su mundo. Uno se identifica
tal como es. Entonces yo, en mi persona, no he tomado
interés en el que me discriminen en cuanto físicamente,
racialmente, en conocimiento. Yo siempre soy alegre,
siempre narro mi mundo y explico el destino de los pueblos
indígenas, dónde llegará, de dónde
será, hasta dónde quiere llegar, por qué
sucede esto. Cuando trato de pensar, que reaccionen
bien, en el sentido de mis compañeros, nosotros
conocemos un mundo en el que no vivimos, nuestros padres
no vivieron y visto conforme a lo que visten, pero eso
tampoco no me afecta. Quizás digo y mi población
tuvo el proceso de civilizar, pero lamentablemente no
vestimos igual que como vestían, pero eso sí,
podría tener también un intercambio así
parecido a peruano, quiere vivir en comunidad, puede
vestir normal, si quiere vestir tradicionalmente como
antes se vestían, también puede hacer;
si yo me cambio también me digo y normal, yo
no veo tan complicado, pero otras personas quizás
no tratan de ponerse a compartir, es intercambio.
Muchas personas ahora habla(n) (de) la interculturalidad
bilingüe, la educación bilingüe. Se
ha dado ese nombre, solamente la conversación
o también se intercambian muchas cosas culturalmente,
puede ser un conocimiento. También se dialoga,
también se aporta, tratan de interpretar cómo
un occidental o indígena opina, o sea da la relación,
también nosotros mismos damos la interpretación,
lo que habían plasmado un gran sector.
Yo no tengo hijos. En algún momento decidiré
llegar a conocer una (mujer). No sé qué
tipo de (mujer), qué serán mis hijos,
pero si hago un intercambio culturalmente, digamos si
yo tenga una mujer mestiza, ahora, digamos, me da facilidades
a enseñarle a mi hijo que conozca su propia lengua,
su cultura, también que conozca su cultura de
su mamá, entonces puede hablar el castellano.
Si mi hijo consiente, tiene su identidad doble, conoce,
se da la comparación, analiza. Entonces, bueno,
eso no sería para mí perderlo mi cultura,
sino que sí mantengo, conoce, siempre valora,
siempre da el apoyo a su población donde yo pertenezco
y a la que pertenece su mamá, entonces eso sería
un intercambio.
(La comunidad) asume la idea intercultural, eso es
bueno. Los maestros son bilingües. Bueno, bilingüe
es el que domina su propia lengua y el castellano. Enseñan
de primero a tercer grado de su propia lengua, que describan,
que hablen correctamente, y de cuarto año ya
enseñan en castellano.
Pero ah í también (existe) una gran debilidad
de los estudiantes. Ellos casi no toman interés
porque es su lengua. Eso existe en muchas personas y
(tampoco) toman (interés) a narrar sus cuentos.
Eso es un gran atraso de nosotros.
El problema de la actualidad, de este año, (es)
que un joven que ha terminado sus estudios de colegio
cerca de su población no conoce (su cultura).
Eso bastante nos preocupa. Yo siempre digo, primero
debe conocer a su nombre, contar cómo viven,
cómo hacen, cómo trabajan sus padres y
cómo se realiza su trabajo. En la segunda parte,
conocen cómo se aplica en el mundo occidental.
Si no conociera mi mundo, no sentiría bien, (me)
sentiría más perdido. Pero yo estoy alegre,
conozco mi mundo y sé cómo es el conocimiento
o desarrollo (occidental). Si un estudiante ahora solamente
conoce al mundo occidental sus estudios supera, pero
al mirar atrás, a su condición, al tratar
de enseñarlo a hablar en su propia lengua, a
explicar a . su propia lengua, no conoce, esto es el
que estamos ahora en esta situación.
Entonces lo importante del maestro bilingüe sería
que ellos podían ser los ejes principales, que
podían recomendar a sus alumnos o enseñarlo,
el mismo maestro bilingüe que conozca de su mundo,
su historia, sus cuentos, algunos poemas. Un alumno
bilingüe debe conocer eso primero. Esta forma sería
para mí, me contentaría de que están
conociendo ambos. Ese es la interculturalidad. Un maestro
se va ahora de Chiclayo, lo contratan y es un personaje
bilingüe, pero ese profesor no conoce la realidad
de la población indígena y tampoco habla
la lengua.
Ahora nosotros qué planteamos para que mejore
nuestra educación. Que tengamos derecho a la
igualdad, que tengamos el poder político, que
tengamos el poder económico. El pueblo indígena
no tiene ni paz, ni tranquilidad de descansar. Muchos
dicen que viven en la selva porque a ellos no les falta,
pero un estudiante que viene (a Lima) a saber es muy
diferente.
Yo estoy con ese conversación con mis amigos,
yo agradezco (a) algunas iglesias, algunos misioneros,
misioneras, de alguna manera, a alguna(s) personas cooperantes
o no cooperantes que nos enseñaron a intercambiar
con la lengua de mis padres, a explicar lo que vive,
a despertarlo, que se dé cuenta, yo agradezco
muchísimo, muy grandemente. El estado peruano
no lo hubiera hecho. De una manera algunas iglesias
nos atendieron, nos escondieron, acudieron (en) la defensa.
Nosotros vivimos cooperados de otros países que
nos aportan, tienen una solidaridad a la población
indígena, una solidaridad a los maestros bilingües
que se preparan y que ayudan.
En nuestro país hay discriminación racial,
institucional y políticamente. Mi población
tiene mucho proceso que luchar para su propio desarrollo
y que mostrar, pe, los profesores, los propios indígenas
que se puede solicitar, compartir el conocimiento, intercambiar,
esto sería mucho mejor que decirle bilingüe,
interculturalidad táctica, entonces, pero mientras
que uno no llegue a ese nivel, la población no
vamos (a) salir de acá.
Yo no tengo libre de dormir, no tengo libre comer,
no tengo libre de sentar, todo lo que quiero, todo en
mi camino donde doy cada paso atrás, cada paso
adelan- . te, igual, cada momento que converso, cada
momento que me pongo a pensar, yeso es mi tarea, lo
único, lo que puedo dejar a decir, a leer, que
narre que tal joven van a ser los indígenas que
vienen.
Lo importante es que mejore una educación bilingüe,
que sean calificados los maestros bilingües, que
sean seleccionados, que tengan su propia tranquilidad,
que busquen una alternativa positiva y enseñando
fuera del curriculum que el Estado le manda, Ministerio
de Educación. Por eso son maestros que ya están
allá, que deben aplicar para mis alumnos bilingües.
Qué hago yo (como profesor bilingüe). Puedo
preparar un material, de esta manera, que sé
como hacerlo aprender mucho más fácil,
esto ha debido pensar.
Estos son mi punto(s de vista) donde me pongo a pensar.
Notas:
- Debo reconocer aquí la valiosa
ayuda de Marta Bulnes en la adaptación de las
entrevistas y en el especial cuidado que puso para
no subordinar los textos orales a la normatividad
que exige lo escrit
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