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"La interculturalidad debiera
ser el rostro cultural
del proyecto de la democracia"
Nelson
Manrique
Sociólogo e historiador
Profesor de la especialidad de Sociología
Pontificia Universidad Católica del Perú.
La interculturalidad
como tema se viene discutiendo en varios ámbitos
¿Desde las Ciencias Sociales cómo la abordaríamos?
La base de la interculturalidad es la existencia de
la multiculturalidad al interior de las comunidades
nacionales, la idea que uno está dentro de una
cultura en términos históricos, concretos.
Los estados nacionales han abarcado distintos grupos
de distintas nacionalidades y de distintas culturas.
Entonces, esa es la base material, la existencia de
varias culturas, eso que llamamos multiculturalidad,
y la interculturalidad es en buena cuenta un ideal de
diálogo entre estas culturas. Puede haber multiculturalidad
pero eso no necesariamente supone diálogo entre
ellas, intercambio o una relación horizontal
democrática. El ideal de la interculturalidad
es que a partir de la multiculturalidad haya un diálogo
en condiciones de igualdad, de democracia, de enriquecimiento
mutuo en el intercambio.
En torno
a la concepción de la multiculturalidad existen
muchas críticas, una de ellas es que solo presupone
una superposición de culturas y no a la imbricación,
el diálogo que puede darse entre personas de
diferentes culturas, como sí parece ser la apuesta
que hace la interculturalidad. ¿Crees tú
que estas terminologías dan cuenta de lo que
viene ocurriendo actualmente en términos de la
relación entre las culturas?
No, por que en el grueso de situaciones existentes,
lo que hay son relaciones de imposición. El diálogo
supone una condición de horizontalidad, un diálogo
que hacen entre pares. Ahí donde uno se proclama
superior al otro hay una imposición, hay un dominio
colonial, hay el plegarse a la fuerza del vencedor,
estrategia adaptativa de los vencidos. Imitar, alagar
al vencedor, plegarse, pero no hay diálogo, es
por eso que la interculturalidad tiene entre otras condiciones
una base material que es un grado de equidad. Una igualdad
que no existe, pero sí ese grado de equidad mínimo
que supone la condición de la ciudadanía,
un espacio de igualdad formal en el que los ciudadanos
son iguales ante la ley, tienen iguales derechos y deben
de tener las mismas garantías.
¿Digamos
que la apuesta es la búsqueda de la equidad?
Es por eso que hablaba de un ideal. La interculturalidad
es un ideal, en algunos casos hay un acercarse a ese
ideal, en otros casos se está en las antípodas
de él, pero es la búsqueda de acercarse
a ese ideal.
¿En
el Perú y el Lima existen expresiones o algunas
manifestaciones culturales que puedan dar cuenta de
ello?
Yo diría más bien a un nivel extraoficial,
quiero decir, en el desarrollo particularmente de la
música popular urbana, el que supone un diálogo
no promovido desde el Eestado, no manejado por organismos
estatales o por un programa político, sino por
el hecho práctico de la coexistencia. Tú
has trabajado bien el tema y sabes que en la base está
que los jóvenes migrantes andinos entran a un
medio que le es culturalmente ajeno, pero tampoco se
identifican ya con el medio de sus padres. La palomita,
el río, la quebrada, ya no dicen nada en la ciudad,
los referentes son otros, la manera de vivir la moda,
las relaciones, el trabajo, la soledad son distintos.
Hay otra sensibilidad. Es entonces que se toman elementos
de la cultura urbana, el sintetizador, la guitarra eléctrica,
la batería, instrumentos que no existen en la
música andina. Se toman elementos de su herencia
cultural andina y se fusiona con elementos tropicales,
de ese modo se produce un producto nuevo. Como repito,
eso es interesante como un desarrollo desde la propia
social civil, desde los actores. No es la condición
ideal, pero sabemos que hay también discriminación
y marginación a los "chicheros", el
propio término, es usado despectivamente. En
ciertos espacios se logra un grado de existencia. Recuerdo
lo que decía Maria Elena Moyano, rememorando
lo que sucedía en el arenal del distrito Villa
El Salvador cuando ella tenía 14 años,
ella vivía el choque, los conflictos entre los
costeños y los serranos, ella decía finalmente
en la coexistencia de la lucha aprendimos, yo aprendí
a bailar huayno, a cantar huayno, pero estos zamarros
no quisieron aprender la música negra. Ese es
el espacio de enriquecimiento, que supone reconocimiento
por una parte y enriquecimiento por otra.
Eso nos
lleva a un gran tema, además de las manifestaciones
culturales, incluidas las expresiones musicales, el
de los espacios sociales y culturales. Nos insertamos
dentro de un contexto en el que las personas de orígenes
diversos de facto van a tener que buscar una suerte
de convergencia, de una convivencia digamos "saludable",
o por lo menos llevadera y creativa para poder vivir.
Creo que ahí, y el ejemplo de Villa el Salvador
es interesante, esto es posible cuando hay objetivos
definidos que trascienden a ambos grupos. Si se trata
de un encuentro entre los dos que se cierran, cada uno
termina replegándose en su propia identidad,
fortaleciendo los prejuicios, la imagen del otro habitualmente
es lo que se denomina una imagen en el espejo, es decir,
el otro es la imagen invertida de uno mismo, lo que
son las virtudes de uno son los defectos del otro. El
otro es perezoso en la misma medida que uno es trabajador,
el otro es mentiroso en la misma medida que uno es sincero,
etc. Pero cuando hay objetivos que alcanzar, que trascienden
a ambos se da un proceso natural de acercamiento, la
lucha por conquistar el arenal, conseguir el reconocimiento
legal, los servicios básicos, construir la ciudad,
son objetivos que trascienden más allá
de todo, eso es lo que permite este tipo de diálogo.
En este
punto conviene hacer una diferenciación en cuanto
a objetivos. Por un lado, las personas, agrupaciones
o colectividades con objetivos comunes deciden congregarse
con el fin de llevar adelante dichos objetivos que los
benefician. Esas personas se agrupan conscientemente
para ello. De otra parte, por ejemplo, existen migrantes
cuyos problemas son similares, pero no forman parte
de un proyecto común, es lo que podríamos
llamar una masa disgregada cuya vida trasciende en función
de lo cotidiano, de la sobrevivencia, de solventar sus
propias economías personales o familiares. Frente
a este panorama ¿cómo se hace viable la
interculturalidad en estos espacios poblacionales?
Primero, la interculturalidad no se puede imponer, no
se puede imponer el diálogo, si uno impone el
diálogo, no hay diálogo posible. En segundo
lugar, para que haya ese diálogo cultural tiene
que ver determinadas condiciones, una condición
importante es que existan grupos culturales que dialoguen.
El proceso último del neoliberalismo, el éxito
de la ideología que pone énfasis en la
iniciativa individual, la competencia, una visión
más bien darwiniana de la sociedad no favorece
la existencia de colectivos en la medida en que se debilitan
los lazos sociales en la medida que el tejido social
se adelgaza, los individuos quedan solos. En esas condiciones
fácilmente son cooptados por otras culturas.
Un individuo no dialoga con otra cultura, son culturas
las que dialogan con culturas. Ahí donde un individuo
disgregado se enfrenta a otra cultura termina siendo
absorbido, y creo que en la propia música popular
urbana se puede percibir elementos de esto. Las tendencias
más comerciales, más facilistas, más
intrascendentes, priman en esas circunstancias; una
serie de danzas que serían interesantes y consistentes
en la construcción de un género, se pierde
porque prevalece un determinado privilegio.
Es interesante
lo que mencionas, sin embargo son dinámicas propias
que retroalimentan las propias creaciones, no sé
si para bien o para mal, pero hacen que la propia dinámica
construya sus ruedas a partir de las cuales puede funcionar,
puede hacer caminar esa producción musical. Evidentemente
el mercado va permitir vincular aquello que le conviene.
Pero si nuestra intención es la búsqueda
del diálogo, ¿quienes son los que más
dialogan o por lo menos pretenden dialogar, grupos culturales
populares o grupos no populares?
Bueno, en primer lugar los productos culturales habitualmente
son realizados por individuos o pequeños grupos.
Imagine es una canción compuesta por Jhon Lennon
y cientos de millones de humanos se identifican con
la canción, pero solo una persona la compuso.
El hecho es que un determinado producto cultural es
asumido como propio por una colectividad, que puede
ser muy pequeña o muy grande, el ejemplo que
te doy es muy grande. Un individuo que hace una canción
es tomada como himno por ciento de millones de personas.
Es en la medida que una colectividad se siente identificada
por un género determinado, por determinados compositores,
cantantes, músicos, que hacen suyo el producto
cultural y esto se vuelve emblemático, del colectivo
cultural, del colectivo social y es desde estos productos
elaborados que los colectivos se ponen en contacto,
hay diálogo, confrontación o hay lucha,
pero eso supone un mínimo de vigencia temporal
que esta asociada a la calidad. Te pongo un ejemplo:
la música techno, música muy fácil
de hacer por el sintetizador; las radios la pasan cambiando
el título; las canciones pueden ser pasadas siete
veces como nuevas pero ¿qué trascendencia
tienen?, mas allá de un mes o dos de éxito
que tienen, ¿qué más queda?.
Si partimos
desde la perspectiva de las clases sociales, la interculturalidad
se pierde, estoy pensando básicamente en el diálogo
cultural entre las personas de clase baja, media o alta.
Me da la impresión que quiénes tienen
una mayor propensión al diálogo son aquellos
que están en el margen, en los márgenes
porque...
Porque el que está adentro ni siquiera percibe
la necesidad de dialogar, por supuesto piensa que todos
dialogan, o se sorprende que los demás no encuentren
la música más maravillosa del mundo o
los productos culturales más maravillosos del
mundo, los que a él le gustan, y que asume que
a todos les gustan. Son los que se sienten al margen,
los que no se sienten representados, los que tienen
que retomar esto y tienen que comenzar por visibilizar
que el problema existe.
A partir
de lo que mencionas, ¿la base estaría
en el diálogo?
Para la interculturalidad sí. En realidad eso
supone un proyecto político. Digamos que la interculturalidad
debiera ser el rostro cultural del proyecto de la democracia.
Una democracia radical debe tener como componente necesario
la interculturalidad, pero en la base de ello debiera
haber una voluntad política. Cuando digo un proyecto
político, me refiero a en qué mundo quisiéramos
vivir. La idea es que el diálogo facilita construir
un mejor mundo para todos. No es dádiva, no es
limosna, no es altruismo, filantropía, el mundo
en que estamos nunca es fácil, pero debemos relacionarnos
a través de un proyecto político.
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